Si viajas con frecuencia por trabajo o por vacaciones, hay un accesorio que siempre llevo en la mochila: unos auriculares con cancelación de ruido. Hace un tiempo os hablé de los Bose QuietComfort Ultra de primera generación. Ahora he vuelto a viajar con los nuevos QuietComfort Ultra 2 y quiero contaros cómo ha sido la experiencia real utilizándolos desde que salgo de casa hasta que llego al hotel.

Salimos de casa

En mi caso, el viaje empieza mucho antes de subir al avión.

Nada más salir de casa me pongo los auriculares y prácticamente no me los vuelvo a quitar hasta llegar al hotel. Solo hay un momento en el que estoy obligado a hacerlo: al pasar el control de seguridad del aeropuerto para dejarlos en la bandeja junto al ordenador.

Durante el trayecto en taxi o Uber suelo ir escuchando música. Llevo configurados tres niveles de cancelación de ruido y aquí utilizo el primero, sin cancelación. Así puedo hablar con el conductor o escuchar cualquier indicación sin tener que quitarme los auriculares.

Cuando llego al aeropuerto cambio al segundo nivel. Reduce bastante el ruido ambiente, pero sigo siendo consciente de lo que ocurre a mi alrededor mientras espero en la puerta de embarque, escucho cuándo llaman a mi grupo para embarcar o pido un café.

Dentro del avión

Una vez sentado en el avión activo el tercer modo: cancelación máxima.

Y aquí es donde realmente entiendes por qué Bose sigue siendo una referencia.

El ruido constante de los motores prácticamente desaparece y, escuchando música entre un 40 y un 50 % de volumen, llega un momento en el que te olvidas completamente de que estás viajando en un avión.

De hecho, durante el vuelo me los quité unos segundos únicamente para comparar cómo era la experiencia con y sin cancelación de ruido. Ahí fue cuando realmente aprecié el trabajo que hacen estos Bose. Hasta ese momento ya me había acostumbrado por completo al silencio.

Hay otra mejora que solo aprecias cuando viajas. Esos ruidos repentinos que siempre aparecen durante el trayecto, como el secador de manos al entrar al baño del aeropuerto, una maleta que cae al suelo cerca de ti o alguien que tose mientras esperas para embarcar, se atenúan mucho más rápido que antes. No creo que sea un motivo para cambiar desde la primera generación, pero sí un refinamiento que hace la experiencia todavía más agradable.

Y hay un detalle curioso. Cuando la tripulación hace un anuncio por megafonía sabes perfectamente que están hablando, pero con la cancelación al máximo no llegas a entender exactamente qué están diciendo. En esos casos simplemente bajo la cancelación durante unos segundos, escucho el aviso y vuelvo a activarla.

Música, películas y llamadas

Una de las pruebas que hice durante el viaje de vuelta fue ver una película con bastantes escenas tranquilas y poco diálogo. Ahí sí llegas a intuir un ligero ruido de fondo de los motores, algo completamente normal. En cuanto empieza una conversación, la banda sonora o una escena con más acción, desaparece por completo y vuelves a olvidarte de que estás dentro de un avión.

Aquí también hay una mejora que utilizo muchísimo: el audio por USB-C.

Ahora puedo conectar directamente el iPhone, el iPad o el Mac utilizando el mismo cable con el que cargo los auriculares. Además de disfrutar de música sin pérdidas de calidad, solo necesito llevar un único cable USB-C para prácticamente todos mis dispositivos cuando viajo.

Y hablando de batería, es otra de las mejoras que más agradezco. La autonomía permite afrontar varios días de viaje sin estar pendiente del cargador, algo que se agradece muchísimo cuando enlazas vuelos, hoteles y reuniones.

También los he utilizado para atender llamadas mientras caminaba por el aeropuerto.

La calidad de voz ha mejorado bastante y normalmente me escuchan con claridad incluso en un entorno profesional. Solo cuando hay muchas conversaciones de fondo la voz pierde algo de definición, aunque sigue siendo perfectamente utilizable.

Llegada al hotel

Cuando llego al hotel me doy cuenta de que los auriculares me han acompañado prácticamente durante todo el viaje.

Han servido para escuchar música en el taxi, aislarme en el aeropuerto, disfrutar de una película durante el vuelo e incluso atender alguna llamada sin sacar el teléfono del bolsillo.

Y esa versatilidad es precisamente lo que más valoro de ellos.

Conclusión

Los QuietComfort Ultra 2 no reinventan una fórmula que ya era muy buena, pero sí la perfeccionan.

El audio por USB-C y la mayor autonomía son las dos mejoras que más he notado en esta segunda generación. La cancelación de ruido también ha evolucionado con pequeños refinamientos, aunque ya partía de un nivel excelente.

Si ya tienes los QuietComfort Ultra originales, no creo que estas mejoras justifiquen el cambio. Pero si buscas unos auriculares para viajar en avión y todavía no tienes unos de este nivel, siguen siendo mi primera recomendación.

Son cómodos, discretos y consiguen algo que muy pocos auriculares logran: que desde que sales de casa hasta que llegas al hotel, el ruido del viaje deja de ser un problema para que puedas centrarte en trabajar, descansar o simplemente disfrutar del trayecto.