Han pasado ya tres meses desde que Apple lanzó los AirPods Max 2 y durante este tiempo los he utilizado prácticamente para todo. Música mientras trabajo, películas por la noche, llamadas, paseos e incluso alguna sesión de edición de vídeo desde el Mac.
Después de este tiempo tengo una conclusión bastante clara. Apple ha mejorado algunos de los aspectos más importantes de la primera generación, pero también ha decidido mantener varios de sus defectos más conocidos.
Hoy os quiero contar mi experiencia real después de tres meses de uso.
Diseño y comodidad

Apple no ha cambiado nada en el diseño respecto a la primera generación, y eso tiene una parte positiva y otra negativa.
Por un lado seguimos teniendo unos auriculares over-ear fabricados principalmente en aluminio, con una calidad de construcción espectacular y unos acabados que siguen transmitiendo una sensación premium difícil de encontrar en otros modelos. Después de tres meses continúan pareciéndome unos de los auriculares mejor construidos del mercado.

La Digital Crown sigue siendo uno de los elementos más reconocibles del producto. Funciona muy bien para controlar el volumen o cambiar algunos modos, aunque sinceramente siempre me ha parecido más una seña de identidad de Apple que una función diferencial en el uso diario.
Las almohadillas siguen ofreciendo un tacto muy agradable y pueden sustituirse fácilmente cuando se desgasten aunque a precio Apple. Y lo importante,
Donde sigo teniendo exactamente la misma opinión que el primer día es en el peso. Los AirPods Max 2 pesan 386 gramos y eso termina notándose con el paso de las horas.
No me parece un problema cuando los llevas guardados en una mochila porque apenas vas a apreciarlo. El problema aparece cuando los llevas puestos durante largos periodos mientras te estás moviendo. Si haces commuting al trabajo, utilizas transporte público, caminas por la ciudad o simplemente estás haciendo tareas por casa mientras escuchas música, acabas notando claramente esos gramos extra frente a modelos como los Bose QuietComfort Ultra 2.

En mi experiencia, cuanto más ligero es un auricular, más fácil resulta olvidarte de que lo llevas puesto. Y después de tres meses sigo pensando que Apple continúa por detrás de varios competidores en este apartado.
Calidad de sonido

La calidad de sonido es probablemente el apartado que más he disfrutado durante estos meses. No son unos auriculares que busquen impresionarte durante los primeros segundos. De hecho, creo que su principal virtud aparece cuando llevas días o semanas utilizándolos.
Muchas veces me he encontrado escuchando canciones que conozco perfectamente y con los Max 2 descubro pequeños matices que antes habían pasado desapercibidos: una voz secundaria, un instrumento en segundo plano o pequeños detalles de producción que normalmente quedan ocultos.
Son unos auriculares que invitan a escuchar música con calma. A sentarte en el sofá después de un día largo, poner una playlist que te guste y simplemente disfrutar.
También los he utilizado muchísimo para películas y series. El audio espacial sigue siendo una de las funciones mejor implementadas por Apple y consigue generar una sensación envolvente muy convincente para tratarse de unos auriculares.
Y hay una mejora importante respecto a la primera generación. Ahora podemos utilizar audio sin pérdida mediante USB-C. Si escuchas música en alta calidad o trabajas editando vídeo desde un Mac, disponer de una conexión moderna con menor latencia es una mejora que realmente es imprescindible.
Cancelación de ruido

La cancelación de ruido sigue siendo uno de los grandes argumentos de compra de estos AirPods Max 2.
Durante estos meses los he utilizado en cafeterías, oficinas, estaciones de tren, aeropuertos y también trabajando desde casa. En todos esos escenarios la experiencia ha sido excelente. Cuando estás en una cafetería desaparecen la mayoría de conversaciones. En una oficina dejan de escucharse teclados, teléfonos o compañeros hablando cerca. Y cuando caminas por una calle transitada el ruido deja de convertirse en el protagonista.
No es un silencio absoluto, pero sí uno de los mejores sistemas de cancelación que he probado hasta la fecha.
Además, las nuevas funciones inteligentes funcionan bastante bien. El audio adaptativo, la reducción de sonidos fuertes o la detección de conversación hacen que tengas que intervenir menos y que los auriculares se adapten automáticamente a lo que ocurre a tu alrededor. Algo que ya teníamos en los Airpods Pro y que ahora hereda este modelo de diadema.

Ahora bien, sigo teniendo la misma crítica que ya hice en mis primeras impresiones y que es muy compartida.
Apple apuesta por automatizar prácticamente toda la experiencia y eso resulta muy cómodo para muchos usuarios. Sin embargo, yo sigo echando de menos niveles manuales de cancelación como los que encontramos en Bose.
Hay ocasiones donde no quiero cancelación total ni transparencia completa. Simplemente quiero reducir parte del ruido ambiente. Y ahí sigo pensando que Apple ofrece menos control del que me gustaría y que por este matiz prefiero los Ultra 2 de Bose.
Calidad de llamadas

Durante estos tres meses también he realizado bastantes llamadas utilizando los AirPods Max 2.
En casa, en una habitación tranquila o incluso paseando por la calle, la calidad es buena. La voz se transmite con claridad y nunca he tenido problemas importantes durante las conversaciones.
Sin embargo, donde sigo encontrando sus limitaciones es en oficinas abiertas y entornos con muchas personas hablando alrededor.
Aunque nosotros seguimos escuchando perfectamente gracias a la cancelación de ruido, nuestra voz no consigue aislarse del entorno tan bien como ocurre en otros auriculares más orientados al trabajo profesional.
Por eso sigo pensando que son unos auriculares excelentes para consumir contenido multimedia, pero no necesariamente la mejor herramienta para quien pasa gran parte de su jornada laboral realizando llamadas desde una oficina compartida.
Carga y autonomía

La autonomía sigue situándose alrededor de las 20 horas de uso y, siendo sincero, nunca me ha supuesto un problema real. Normalmente los cargo una o dos veces por semana y listo. La carga rápida sigue siendo muy útil porque con apenas cinco minutos podemos recuperar aproximadamente una hora y media de reproducción.
Y por supuesto, ahora todo gira alrededor del puerto USB-C, algo que agradezco enormemente porque permite utilizar el mismo cable que empleo para el iPhone, el iPad o el Mac para cargar y usar los auriculares.
Y la funda… después de tres meses sigo pensando exactamente lo mismo que el primer día: no sirve para prácticamente nada. No protege especialmente bien los auriculares, no incorpora batería, no permite cargarlos y su única función real consiste en activar el modo de bajo consumo. Y recordar, los auriculares no tienen botón de apagado o encendido manual, algo que resulta absurdo.
Precio

Los AirPods Max 2 siguen siendo unos auriculares caros. Muy caros. Y después de tres meses sigo teniendo la sensación de que una parte importante de ese precio se justifica por el diseño, los materiales y la integración con el ecosistema Apple. Lo cual no sorprende.
Porque cuando analizamos exclusivamente la calidad de sonido, la cancelación de ruido o la comodidad, encontramos alternativas de Sony y especialmente de Bose que compiten perfectamente e incluso superan a Apple en determinados apartados.
No me parecen unos auriculares caros porque sean malos. Todo lo contrario. El problema es que la competencia actual es muy buena y hace que justificar esta diferencia de precio resulte cada vez más complicado. Los Airpods Pro son caros, pero son los mejores. Los Airpods Max 2 son los más caros, y no son los mejores en ningún apartado, salvo el diseño.

Lo que más y menos me ha gustado
- Lo que más me ha gustado es la calidad de sonido y la cancelación.
- Lo que menos me ha gustado es el peso, la excesiva automatización en el ecualizador y en la cancelación de sonido. De la funda no hablo más.
Resumen
Después de tres meses de uso tengo una opinión bastante clara sobre los AirPods Max 2. Apple ha realizado una evolución lógica de la primera generación. El sonido mejora, la cancelación de ruido también, llegan nuevas funciones inteligentes y por fin tenemos USB-C con audio sin pérdida.
Sin embargo, también siguen presentes prácticamente todos los defectos históricos del producto. Continúan siendo pesados, la funda sigue siendo difícil de defender y Apple mantiene una filosofía demasiado automática para quienes preferimos tener más control sobre algunos ajustes.
¿Son unos buenos auriculares? – Sin ninguna duda.
¿Son los auriculares que yo compraría hoy? – Sinceramente, no.
Si me preguntáis qué modelo compraría con mi dinero, sigo quedándome con los Bose QuietComfort Ultra 2. Me parecen más cómodos, más versátiles y me ofrecen más control sobre cómo quiero escuchar, perfecto funcionamiento en entorno Apple y fuera de él.