Después de casi dos años utilizando el Apple Watch Series 10, la salud de la batería está ahora en un 90 %. Así que hoy os voy a contar cómo ha cambiado la experiencia utilizando el reloj en el día a día y vamos a compararla con la autonomía que conseguía cuando era nuevo.
Para comprobarlo he repetido una prueba muy parecida a la que hice al estrenarlo, anotando el porcentaje de batería aproximadamente cada dos horas hasta que el reloj se apaga.
En la primera prueba conseguí 29 horas y 21 minutos de autonomía. En la segunda superé las 31 horas, apagándose antes de llegar a las 32.
Cuando estrené el Series 10 llegué a conseguir aproximadamente 45 horas de autonomía, prácticamente dos días completos.
Y ahí es donde realmente noto el cambio. Antes podía salir un fin de semana sin llevar el cargador y sabía que el reloj iba a aguantar. Casi dos años después, esa experiencia ha desaparecido: ahora consigo algo más de un día de batería, así que si voy a pasar una noche fuera prácticamente tengo que llevar el cargador conmigo.
La diferencia es bastante importante. Estamos hablando de perder alrededor de 14 horas de autonomía respecto a la prueba inicial, aunque hay que tener en cuenta que son mediciones de uso real y no un ensayo de laboratorio.
Y hay un dato interesante: la salud de la batería todavía está en un 90 %. Es decir, el reloj no tiene una batería especialmente deteriorada según ese indicador, pero en la práctica sí he notado una reducción importante de las horas que puedo utilizarlo sin cargarlo.
Por eso creo que es más interesante fijarse en la autonomía que consigo realmente que quedarse únicamente con el porcentaje de salud que aparece en los ajustes.
También he medido el consumo mientras duermo y en las dos pruebas ha sido muy parecido: alrededor de un 2 % por hora, aproximadamente entre un 15 y un 18 % durante una noche completa.
Donde prácticamente no he encontrado degradación es en la carga rápida.
Desde el 0 %, en 10 minutos recupero un 27 %, en 20 minutos llego al 51 % y después de media hora tengo aproximadamente un 76 o 77 %. La carga completa tarda unos 65 minutos.
Y aquí creo que está la clave de todo. La carga rápida sigue permitiéndome recuperar bastante batería en muy poco tiempo, pero no sustituye a tener una buena autonomía.
Si antes podía pasar prácticamente dos días sin preocuparme por el cargador y ahora tengo que pensar en cargarlo antes de pasar una noche fuera, la experiencia sí ha cambiado, aunque el reloj siga funcionando perfectamente para el resto de tareas.
Así que mi conclusión después de casi dos años es bastante clara: la autonomía ha empeorado de forma notable y ha cambiado mi experiencia con el reloj en el día a día. Sin embargo, la carga rápida sigue funcionando muy bien y ayuda bastante a compensar esa pérdida, aunque no consigue eliminarla.